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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Lee la Biblia, encontrarás la verdad

El pasado 30 de septiembre, la Iglesia celebró la fiesta de

San JERÓNIMO, Doctor de la Iglesia.

Jerónimo, desde niño, daba muestras de un fuerte carácter.
Sentía atracción por la lectura de filósofos como Platón y Cicerón,
pero según la tradición -un ángel se le apareció en sueños cambiándole
los libros que sostenía en las manos por las Sagradas Escrituras-.

A partir de entonces, la Biblia estuvo siempre en el centro de su vida. Transformado, decidió expiar, lo que consideraba sus pecados, el mal genio
y el orgullo.
 

En el desierto,  cerca de Aleppo, la actual Halab, en Siria,
los cinco años de retiro le sirvieron para comprender que ésa no era su verdadera misión.



De vuelta en Roma, el Papa San Dámaso lo nombró secretario, y posteriormente le encargó la traducción de la Biblia al Latín
pues, originalmente estaba escrita en griego y en hebreo.

La traducción de la Biblia para el pueblo es conocida como la Vulgata,
lo que unificó distintas versiones en un solo volumen de extraordinario estilo, y ha sido por más de mil quinientos años la versión oficial de la Biblia
para la Iglesia Católica.

A la muerte de San Dámaso, lo quisieron elegir como su sucesor,
pero por sus escritos y ser crítico, de pronto, lo haya impedido.
En el año 385 decide abandonar Roma y marcharse a Tierra Santa.

Tenía el dominio de siete idiomas, además de ser notable director espiritual. Muchas damas lo siguieron en su peregrinación, buscando llevar una vida de profundo ascetismo, igual que él.

San Jerónimo pasó por antioquía, Chipre y Alejandría antes de
llegar  a Belén, donde fundó cuatro conventos: tres para mujeres
y uno para varones.

Cerca de Belén, ocupaba por vivienda una gruta, dónde pasó los
35 años escribiendo, allí desarrolló la mayor parte
de su obra, que se caracteriza por ser clara y profunda.

San Jerónimo, proclamado Doctor de la Iglesia en 1295 por el Papa Bonifacio VIII, y canonizado en 1767, por el Papa Clemente XIII. Se le considera uno de los más grandes teólogos de todos los tiempos.

                             Santo patrono de los traductores.  
¡No al aborto!                                        

jueves, 26 de julio de 2012

Santiago el Mayor


 Ayer, 25 de julio, estuvo de fiesta la Iglesia, en especial España.
Celebramos el día del Apóstol Santiago el Mayor, también llamado Israel, 
que lleva la identificación del pueblo elegido por el Señor.

Santiago “El Mayor”, patrono de España y venerado en Compostela, cuyo 
nombre equivale a Jacob, Jacobo, Santiago.

Jacobo nombre original en la Iglesia para distinguir a los apóstoles Santiago 
el Mayor y Santiago el menor por llevar el mismo nombre.

“San Iacob”, gritaban los españoles 
en sus batallas, para recibir el amparo 
de este gran santo y apóstol, 
hermano de Juan, 
distinguidos como los zebedeos, 
que fueron llamados por Jesús, 
“Hijos del Trueno”, nombre dado por 
su fuerte temperamento.
 
Los zebedeos, Santiago y Juan fueron 
el primero y el último de los 
apóstoles de Jesús que entregaron 
su vida por la fe.
De ellos habla el Evangelio en marcadas situaciones que nos hace notar 
              la cercanía con su Maestro.

En una de las predicaciones de Jesús y observando que la multitud no les 
dejaba caminar libremente, uno de ellos,
 preguntó al Señor:
“Quieres que mandemos bajar fuego del cielo para que caiga 
sobre ellos y los consuma”?
En otra ocasión, con cierto sentido preferencial, piden “sentarse uno a la 
izquierda y otro a la derecha”, del Señor.
Mateo 20,20-28

Agrego, que los dos leales y fieles seguidores de Jesús,
Santiago el Mayor y Juan, tuvieron Espíritu y apostolado de martirio.

Santiago, es el nombre que resultó del sonido fonético producido 
por las voces de los españoles, al grito de -San Iacob-, durante sus batallas.
Los soldados, de forma frenética y fervorosa pronunciaban,
“San Iacob” ¡Sálvanos! Sonido similar a  Santiago.
Recopilación homilía Fray Nelson Medina