martes, 18 de septiembre de 2012

San Agustín III


San Agustín       

Respira en mí, Oh Espíritu Santo,
para que mis pensamientos puedan ser todos santos.
Actúa en mí, Oh Espíritu Santo,
para que mi trabajo, también pueda ser santo.
Transforma mi corazón, Oh Espíritu Santo,
para que solo ame lo que es santo.
Fortaléceme, Oh Espíritu Santo,
para que defienda todo lo que es santo.
Guárdame pues, Oh Espíritu Santo,
para que yo siempre pueda ser santo”.
          San Agustín 
 
El 10 de agosto, fiesta de San Lorenzo* 
Fray Nelson Medina,
recordó que, San Agustín decía:

“El gran deseo que tenía San Lorenzo de unirse a Cristo,
le hizo olvidar las exigencias de la tortura”.
Obras grandes:
Confesiones, exploración interior
y La Ciudad de Dios.

San Agustín II



-“Solo niega a Dios a quien no le conviene que Dios exista”.
- “No te entiendo, no sé porque me amas tanto, no sé porque has llegado hasta allá”.
- “El alma es la vida del cuerpo, pero Dios es la vida del alma”.
- “Señor, calma mi sed de amar”.
- “Guíame, Espíritu Santo,  para que no repita los errores
que se me devuelven como castigo”.
- “Señor, das lo que pides y pides lo que quieres”.
- “Señor, calma mi sed de amar”
- “Si quieres conservarte joven, busca a Cristo”.
- “Mi alma viene de Ti Señor, y no descanse hasta estar contigo”.
-“Ama y haz lo que quieras”.
“Orar es elevar el corazón agradecido a Dios”.
- “El que canta ora doble”.
- “Aunque tengamos que corregir a alguien, debemos tener siempre piedad para corregir con cautela”.
-      “Busquemos como buscan los que aun no han encontrado y encontremos como encuentran los que aun han de buscar”.
-      “Cristo es el que da vida porque es el que da la vida”.
-      En el lenguaje de San Agustín: “La justicia es distinguir lo bueno y lo malo”.
- “Primero te agotas tú de beber que Él de darte agua,
para Saciarte”.
- “La Biblia no enseña cómo va el cielo, sino cómo se va al cielo”.
- “He visto caer Pedros tan altos que si me hubieran dicho que cayó un San Antonio o un San Atanasio, lo hubiera creído primero.”

San Agustín



Mi corazón se conmovió aquel día que encontré a San Agustín, con
“¡Tarde, te amé!”
Llegó a mi vida, como dijera Fray Nelson Medina, ”como la chispa que el Señor coloca en la vida de los seres”...
“No sabemos cuando, ni cómo, jamás podremos establecer a través de qué o de quién*, se hace presente la Voz de Dios”.
En el año 2006, su oración me hizo reflexionar pues,
yo también, “tarde amé” al Señor.
El 27 de agosto del mismo año, fiesta de Santa Mónica, madre de San Agustín, la Homilía del Padre Mathew, sudafricano, de la Consolata, 
Llegó opotuna al corazón, por la tribulación que mi alma atravesaba y con sus palabras:
“No importa cuánto nos hagan sufrir los hijos y cuánto tengamos que orar por ellos, todos nos purificamos”.
Su orientación fortaleció mi fe.
Desde entonces, cada vez que oigo mencionar a San Agustín, no escapa a mi atención sus reflexiones, por el inmenso amor que vivió por y para el Señor.

Saint Augustine by Philippe de Champaigne.jpg
Oración de San Agustín
Oh! Hermosura siempre antigua y siempre nueva.
¡TARDE TE AMÉ,
Y he aquí que Tú estabas dentro de mí, y yo estaba
fuera de mí mismo.
Por fuera yo te buscaba; y, en medio de las hermosuras que creaste, irrumpía yo con toda la insolencia de mi fealdad.
Estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Manteníanme alejado de Ti aquellas cosas que,
si en Ti no fueran, no serían.
Pero Tú me llamaste, gritaste, derrumbaste mi sordera. Centelleaste, resplandeciste, ahuyentaste mi ceguera.
Derramaste tu fragancia, la inhalé, y ya suspiro por Ti.
Gusté, y tengo hambre y sed.
Me tocaste, y ardo en deseos de tu paz.
SAN AGUSTÍN, intercede por mis hijos y por mí…

En su fiesta de agosto 28 de 2012

jueves, 23 de agosto de 2012

Santa Verónica Calvario


"La que lleva la victoria"

Santa Verónica es recordada por su gesto compasivo hacia Jesús en Su camino al Calvario. Ella se le acercó y le enjugó el rostro con su velo, 
mientras unos le agredían y otros permanecían cruelmente
indiferentes.

Aquel Divino Rostro, inhumanamente golpeado, ensangrentado y sudoroso 
suscitó en el corazón de Santa Verónica la misericordia.

El Señor, Fuente de Misericordia recibe de ella en aquel momento,
el “amor que casi todos le negaron”.

Santa Verónica es mujer de gran valentía, ya que “su acto de amor”
 le podría haber causado una peligrosa reacción por parte
de los romanos o de las turbas.
 
Aunque poco sabemos de la vida de la Verónica y su acto de amor no aparece 
en las Sagradas Escrituras, la tradición lo ha recogido como un acto ejemplar 
que recordamos en la
Sexta Estación del Vía Crucis.

Es mujer de gran compasión, ya que venció todo miedo y decidió amar 
en medio de una multitud movida por odio e indiferencia.
Recopilación de publicación en: RUPER en 0030.


Señor y Dios mío, mi única esperanza, 
óyeme para que no sucumba al
desaliento y deje de buscarte;
ansié siempre tu rostro con ardor.
Dame fuerzas para la búsqueda.
Tú que permitiste que te encontrara,
y que has dado esperanzas de un 
conocimiento más perfecto.
Ante Ti está mi firmeza y mi debilidad;
sana ésta, conserva aquélla.
Ante Ti está mi ciencia y mi ignorancia;
si me abres, recibe al que entra, y si me
cierras la puerta, abre al que insiste en llamar.
Haz que me acuerde de Ti, te comprenda y te ame.
Acrecienta en mí estos dones 
hasta mi entrega completa. Amén.

Encuentro, manual de Oración Padre Ignacio Larrañaga.




 

miércoles, 15 de agosto de 2012

Dogma que cumple sesenta años



"En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludo a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."
María dijo: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia para siempre." María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa". Lucas 1, 39-56

"La Virgen María fue asunta en cuerpo y alma a la Gloria Celeste".
Alabado seas Señor, por los siglos de los siglos.
Bendito por dejarnos con tu Madre María.